De presidente a leyenda


Hace pocos días se ha cumplido un mes de la partida de Alan García. Sin duda, y aunque a sus opositores de hoy les duela, el político más importante de los últimos 40 años, dentro de la historia republicana. Clara y nítidamente un digno discípulo del lider Haya de la Torre, el aprendiz que fue capaz de llevar al poder a su movimiento. Los apristas lo han recordado en sendas misas en la iglesia San Francisco, pero también a lo largo y ancho del Perú.

Ha sido intelectualmente un hombre de una Producción importante a través de varios libros que abarcan temáticas económicas, históricas, sociales, políticas, etc. Fue también el mejor orador que la política peruana ha conocido en esta etapa de la historia. Su capacidad de convencer fue sin duda superior a cualquier expresión democrática o autoritaria.

A partir de 1982 Alan García ha sido, con total nitidez, el continuador del amplio legado de Haya de la Torre, jefe del aprismo y su maestro. Condujo al Apra dos veces al poder, la primera, muy joven, a los 36 años; disputó una segunda vuelta en 2001 que por pocos días casi gana, en total postuló cuatro veces a la presidencia, estuvo casi nueve años en el exilio, no pudiendo en ese tiempo asistir a las exequias de su padre.

Inició muchos de los grandes proyectos de irrigación en el Perú, llevó a cabo la primera descentralización, su gobierno redujo la pobreza en proporciones históricas. Con su sacrificio le ha dado al Apra un impulso y motivación para su despertar; pero también con su acto frenó un espectáculo que iba a estar dirigido a consolidar una popularidad de Vizcarra por encima de los 60 puntos y con ello, seguramente, echar a andar el plan reeleccionista. Eso es algo que no le perdonan.

Fue hasta el último de sus días un político a tiempo completo y la única voz firme desde la política partidaria en contra del Gobierno y su establisment. Hoy el PAP, de manera colectiva, debe ocupar ese lugar. Muchos tuvimos el gran honor de interactuar con él y conocer su determinación y perseverancia, su genialidad creativa, su capacidad para escuchar. 

Ha sido, sin duda, un personaje inmenso. La izquierda criolla y elitista viene tratando de enlodar su memoria, manchar su recuerdo, hoy eso parece una tarea compleja, que choca con la realidad de tener a su principal referente con prisión preventiva y con toneladas de pruebas encima. Los ataques a Alan García parecen estériles e inútiles, parecen dirigidos al vacío. 

El expresidente y líder del Apra aparece ya en otro plano, en otro nivel. Hace un mes ya es un mito, ya es casi una leyenda. 

E.Valderrama